Así nace otro camino, uno nuevo que afina las cuerdas del corazón y arranca de su toque las mejores melodías, porque, al fin, el peregrino, el curioso, el historiador y el poeta se funden en el fuego de la misma fragua: la que busca el verdadero tesoro en el metal que templa y que se entrega generoso a la llama purificadora.
Disfruten con su fuego.
Del prólogo de Margarita Torres Sevilla
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