Cádiz, ciudad a la que se denominó Emporio del Orbe, era, sin duda la más activa económicamente del siglo XVIII en España, aunque ya con anterioridad había mostrado su vitalidad y su pugna por hacerse con el monopolio sevillano del comercio con América, que conseguiría en 1717.
Por su puerto se movían mercancías procedentes y con destino a todo el mundo. Por tanto, se convirtió en un foco de atracción para la inmigración extranjera y peninsular. Obviamente, los leoneses no faltaron a la cita y fueron muchas las gentes de nuestras tierras que buscaron aquel destino.
Se ha de decir, que la intención inicial del autor en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz no era la investigación de este tema, sino otro muy ajeno. Pero acabó sorprendiéndole el número de testamentos de leoneses que allí había, por lo que decidió abordar esta obra. Personajes desconocidos o casi desconocidos en su tierra saltaban en los legajos del Archivo como grandes hombres de negocios o de la actividad indiana. Los Rodríguez de la Baragaña; los Losada y Quiroga; los Díaz Guitán; los Castro Ferrer, los Cuesta Manzanal, los Rubín de Celis, etc., sin olvidar tampoco a aquellos a los que la fortuna no les fue tan favorable.
El trabajo podía complicarse tanto que se optó como primer paso por los documentos testamentarios, ya que interesaba un primer acercamiento, que es lo que hoy se presenta en esta obra y que pretendemos que sea el inicio de otras investigaciones. Se recurrió también para completa informaciones al Archivo General de Indias y con ello podemos presentar un panorama que abre las puertas a otras muchas salas de la investigación y que nos demuestran que, con frecuencia, lo leonés, sin obviar su propia tierra, hay que rastrearlo en otro lugares.
Geográficamente se han considerado como delimitaciones las antiguas diócesis de Astorga y León, sin olvidar aquella parte del obispado de Oviedo que hasta no hace muchas décadas
se proyectaba en tierras leonesas. |