La poesía es una aventura del yo en busca de medios expresivos para dar rienda suelta a los sentimientos, emociones, pensamientos y pasiones que nacen en lo más profundo del ser, pero que imperiosamente exigen ver la luz. Hay poetas que hablan de esos sentimientos con maestría, pero suenan a hueco, a falso; son los virtuosos de la forma, los amanerados del verso; pero no nos conmueven, no llegan a excitar las membranas de nuestra emotividad. Otros, por el contrario, con menos recursos literarios, sienten lo que dicen, su sensibilidad aflora en cada palabra de un interior rico en vivencias y emociones. Estos nos llegan al coraxón, tocan la fibra de nuestros sentimientos, gozamos con la lectura de sus versos. Así ocurre con el libro que gratamente prologamos.
Del prólogo de José A. Baloboa de Paz |